Ana Pastor, uno de los muchos y muy nefastos periodistas y comunicadores que pueblan el repugnante circo de los medios de comunicación obedientes al sistema, vuelve a perder otra querella, como es ya costumbre en ella y su marido Antonio Ferreras. Desde el sectario canal de TV izquierdista «La Sexta», también conocido como La Secta por sus sesgadas informaciones siempre a favor de los intereses de los gobiernos de izquierdas en España, tanto Pastor como Ferreras intoxican a diario a un público mediocre que sigue sus informativos y programas con fidelidad prácticamente perruna. La falta de criterio es sustituida por el servilismo político más vergonzoso, y la objetividad periodística es un concepto que en ese canal-basura fue desterrado desde el principio de sus emisiones. Ferreras y Pastor no merecen otra cosa que lo que les acaba de suceder otra vez. La Justicia les propina un revolcón y los deja en evidencia ante una audiencia lanar acostumbrada al aleccionamiento como forma de «pensamiento»